domingo, 30 de mayo de 2010

Tensiones, directo al corazón


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En la Argentina se estima que se producen 50.000 infartos anuales; el ritmo de vida acelerado incrementa los riesgos; la explicación de especialistas

Tras días de tensión por un problema laboral sin solución aparente, en un paciente con arterias tapadas y presión alta, una discusión fuerte puede aportar el último ingrediente para que el corazón diga basta. Entonces, deviene el infarto. Este es el caso de un paciente que acaban de atender en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina donde se dialoga con cardiólogos para conocer la relación entre el estrés y el riesgo cardíaco.
En la Argentina, se estima que se producen unos 50.000 infartos por año y, cuadros como éstos, son cada vez más frecuentes en este tiempo que impone un ritmo de vida que estresa. Así lo observa el médico Julio Argentieri, del departamento de Cardiología Intervencionista y Hemodinamia de esa clínica.
"El estrés es muy difícil de diagnosticar y vemos muchas situaciones de tensión cotidiana que desencadenan en un infarto", cuenta. Delegar responsabilidades es el consejo que da Argentieri para reducir estos riesgos. Pero reconoce que no es tarea fácil luchar contra el estrés: "Es inherente a la personalidad de cada uno", apunta.

El jefe del servicio de Cardiología del Hospital Italiano, Oscar Bazzino, coincide con su colega en la incidencia negativa del estrés en el corazón. Hace una distinción entre alguien que sufre un episodio de estrés agudo y las personas expuestas a tensiones cotidianas múltiples.
"Aunque no tenga problemas cardíacos, un episodio de estrés agudo, una emoción súbita, intensa puede tener consecuencias cardiovasculares importantes, puede causar un infarto", explica. Y apunta que la población de mayor riesgo para estos casos es la femenina. Clínicamente, el cuadro es el siguiente: hay una descarga muy grande de hormonas estimulantes ( adrenérgicos) y esa inyección que ingresa al torrente sanguíneo impacta en el corazón de un modo muy nocivo. En minutos se puede producir un infarto.
Algunas cifras hablan de este tipo de casos. El doctor Enrique Gurfinkel, jefe de la Unidad Coronaria de la Fundación Favaloro, señaló el fuerte impacto de factores como el estrés asociado al ritmo de vida y a las exigencias actuales del mercado laboral en el riesgo cardíaco. Específicamente durante la crisis de 2001 en la Argentina se registraron unos 10.000 infartos más de la media.
El resto de las situaciones cotidianas de estrés también explican el riesgo cardíaco, pero son un componente más de muchas otras variables. "El riesgo depende de varios componentes: edad, historia familiar, sexo, hábitos como fumar, presión alta, vida sedentaria, estrés; de todo esto sale la ecuación de riesgo", explica Bazzino. En este caso, lo nervioso de cada paciente es un componente más.

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